
Cuando éramos sólo unos niños, sin grandes responsabilidades y con permiso para disfrutar, nos encantaba soñar. Soñábamos con todo tipo de situaciones que nos encantaría vivir, confiando en que, en algún momento, en algún lugar, nuestros sueños se harían realidad.
Realmente, lo que hacíamos era confiar en el universo de posibilidades que, sabíamos, la vida nos brindaba.
Posteriormente, esos sueños se fueron diluyendo y nos volvimos prácticos y productivos, en parte porque la sociedad y el sistema familiar así lo requerían y en parte porque fuimos perdiendo la inocencia, creatividad e intuición del niño, ganando en pensamiento crítico y analítico.

Estos dos aspectos, tanto el creativo y soñador, como el analítico y práctico, son necesarios en la vida, el problema surge cuando dejamos de lado nuestros sueños para adaptarnos a lo que a sociedad imperante nos exige.
En esta adaptación, a menudo inconsciente, a las demandas de la sociedad, corremos el riesgo de perder parte de nuestra identidad (esencia), perdiendo ilusión por la vida, nuestra creatividad y confianza en nuestras capacidades innatas, así como la esperanza en un mundo mejor y más amable.
¿Pero cuál es realmente el poder de los sueños?
Por ello, os invito a mantener viva esa capacidad de soñar y recuperar al mismo tiempo aquel niño que fuimos, con sus miedos pero también con sus ilusiones, volviendo a experimentar lo que sentíamos haciendo todo aquello que nos gustaba hacer de pequeños (aficiones, hobbies), recuperando las sensaciones, emociones y sentimientos asociados y, sobretodo, las ilusiones perdidas.
Te animo a darte el permiso de soñar y creer en tus sueños, visualizando tu vida deseada en el Aquí y Ahora, regodeándote en la ilusión, alegría, armonía y relajación que tus sueños te aportan y confiando en que, si deseas algo desde el corazón y das los pasos adecuados, éstos, antes o después, se cumplirán.
Si necesitas que te acompañe en el camino, solicita tu cita online y ven a conocerme a mi consulta de psicología en Bilbao, podremos descubrir cuál es tu camino para mantener vivos los sueños y mejorar tu día a día.

Recuerda, nosotros somos los artífices de nuestra realidad
Nunca dejes de soñar