
¿Qué es el apego seguro?
El apego es una necesidad biológica en los bebés igual que comer y respirar. Los niños que reciben amor y buenos cuidados durante su primer año de vida desarrollan mejores aptitudes para controlar el estrés, crear relaciones saludables y tener una mayor autoestima .
El desarrollo del cerebro en sus primeros años de vida dependerá de la calidad de la crianza y el establecimiento de un vínculo y apegos seguros. Los padres debemos reaccionar ante las necesidades de los bebés de forma constante, sensible y reconfortante para que éste se sienta sentido, comprendido y de esta forma, pueda confiar posteriormente en lo demás.
El amor y el apego sano entre los padres y su hijo son la base de la capacidad de amar y del desarrollo social del pequeño

El sistema nervioso del recién nacido goza de una gran plasticidad neuronal por lo que las experiencias vividas van creando la estructura anatómica y funcional del cerebro y sobre esta estructura se desarrolla la mente y sus funciones psíquicas.
¿Cómo afecta el apego en el desarrollo de mi bebé?
Para que las interacciones del bebé con el entorno facilitan un correcto desarrollo del sistema nervioso deben ser significativas para el niño. Esto significa que los padres deben ser capaces de interpretar bien las señales del bebe. Si esto no sucede se producirá un menor desarrollo neuronal y si se prolongase en el tiempo puede causar un daño en las capacidades psíquicas del niño en las áreas intelectual, emocional, social y de aprendizaje.
Además las respuestas inadecuadas a sus necesidades pueden acostumbrarle a tener un bajo nivel hormonal lo que le convertiría en un bebe apático o, al contrario, mantener un constante nivel de estrés debido a una concentración hormonal (cortisol) en su organismo, traduciéndose en bebes y futuros adultos angustiados.
El niño debe sentir que puede contar con sus padres, que están presentes y son accesibles para él

Qué acciones ayudan a tener un apego seguro entre padres e hijos
Evitaríamos, por tanto, pasar largos periodos de tiempo separados del bebé y que el pequeño esté con muchas personas diferentes. De esta forma, podrá desarrollar la seguridad necesaria para explorar su mundo y, es en esta capacidad básica, en la que se sustentan el aprendizaje y la autonomía del niño.
Durante el primer año de vida es cuando más rápido se desarrolla el cerebro del bebé, particularmente el lado derecho, donde se desarrollan las emociones, por lo que, aunque los pequeños no recuerden momentos específicos de estos primeros meses, las experiencias vividas con sus figuras de apego afectarán a su desarrollo emocional.
Es una etapa de grandes cambios que hay que cuidar especialmente por lo que para ello debemos compartir con ellos todos sus avances y estar presentes el máximo tiempo posible para ellos.
Responder atentamente a sus necesidades y estar disponibles emocionalmente reforzará el apego seguro estableciendo un vínculo afectivo con el bebé. La presencia de los padres es importante y favorece mantener la química hormonal del bebé.
Es importante ayudar al bebé a acostumbrarse a los cambios sin que éstos sean excesivamente bruscos fomentando su propia capacidad de adaptación al entorno y el auto consuelo, respetando sus ritmos de vigilia, sueño y alimentación. El bebe deberá estructurar sus biorritmos (respiración, circulación, micción, alimentación, succión…) Las rutinas rítmicas en sus primeros meses de vida son muy importantes para su desarrollo.
Debemos evitar cambios bruscos de voz, movimientos o temperatura, ya que les puede afectar mucho y no debemos olvidar que durante los primeros meses de vida el organismo del bebé busca el nivel normal de excitación que intentará mantener. Cuando estos niveles suben o bajan el bebé intenta recuperar el estado normal pero no puede lograrlo por si solo sino que necesita de las personas de su entorno, sus figuras de apego.
Los padres podemos ayudar a nuestros bebés a mantenerse en niveles normales de excitación y más aún, cuando se presentan estados intensos, de esta forma y mediante la experiencia con sus progenitores, los pequeños aprenderán a hacerlo por si mismos.
Por otro lado, es necesario procurarles la existencia de varias figuras de apego (sin excederse), me refiero a familia más extensa, no solo la madre y/o el padre. Esto facilitará un adecuado desarrollo afectivo, dado que no es exclusivo de la relación dual madre-hijo, por lo que se puede y debe extender a más familiares, pero evitando las separaciones prolongadas y frecuentes con el bebé.
Otro aspecto clave a tener en cuenta consiste en dar validez a las emociones del bebe reconociendo verbalmente lo que éste pueda estar sintiendo (incomodidad, miedo, estimulación…). La capacidad de los padres de diferenciar y orientarse entre los estados de ánimo y las necesidades del bebe y de responder coherentemente a ellos es el fundamento de la capacidad de diferenciación, síntesis y abstracción del pequeño, por tanto, de todo aprendizaje conceptual y de su capacidad de desarrollar criterios en la edad adulta.
Hay que saber mantener la calma con los bebes y “estar tranquilos” evitando transmitirles nuestra angustia o problemas del día a día.

¿Cómo tranquilizar a mi hijo?
Los padres “tranquilos” tranquilizan a sus hijos. ¿Cómo podemos lograr esto? acariciando al bebe, abrazándole y besándole mucho así como dedicar tiempo para jugar con él. Le estaremos asegurando en el futuro una mejor salud física, mental, social y emocional.
Los mimos le expresan al bebe que sus padres están comprometidos para cuidarle y protegerle ayudándole a sentirse confiado. Con el tiempo esta confianza le permitirá ser autosuficiente y gozar de una mayor autoestima.
Es en los cuidados y en los juegos donde el bebé construye su esquema corporal y todas las funciones que dependen de éste (orientación en el espacio y en el tiempo, equilibrio, motricidad….)
Podemos aprovechar los ratos en los que el bebé está tranquilo y despierto para jugar y realizar actividades con él. En no pocas ocasiones nos equivocamos y aprovechamos que el pequeño está tranquilo y relajado para hacer las cosas que tenemos pendientes (ducha, llamadas de teléfono, trabajo, etc.)
Debemos ser conscientes que son momentos muy importante para interactuar con los bebés y fortalecer los lazos y vínculos afectivos con ellos ya que estarán más receptivos que cuando se encuentran cansados y/o hambrientos.
Cantarles e imitar sus balbuceos o sonidos estimulando sus sentidos y demostrándoles lo importante que son para ti les encantará. Y no debemos olvidarnos de estar muy pendientes de sus logros alegrándonos y reforzándoles cuando alcanzan nuevas metas.
Cómo podemos ayudar al desarrollo de nuestro bebé con el apego
El desarrollo de neuronas, sinapsis y neurotransmisores necesarios para las conexiones dependen, desde el nacimiento, de la calidad y cantidad de estímulos que los bebes reciban. Del interés y de la atención focal de los padres centrada en el bebé, emerge el interés y la capacidad de atención focal del bebé y su capacidad de concentración. De la comunicación de los padres con su hijo y de su verbalización surge la capacidad de comunicarse del niño y posteriormente su lenguaje verbal.
Premiarles y reforzarles con todo nuestro cariño favorecerá el desarrollo de su autonomía y les proporcionará un respaldo seguro para seguir explorando y aprendiendo.
Asimismo, es muy recomendable el contacto piel con piel y mirar a los ojos al bebe, asiduamente y con amor. Fomentará una relación estrecha y sólida. En los recién nacidos el contacto piel con piel es fundamental para crear un intercambio afectivo y emocional ya que, para el bebe, sus primeras nociones son de carácter táctil, por lo que es muy necesario para el apego y el reconocimiento entre padres e hijos.
El amor y los cuidados durante toda la vida de los niños pero, sobretodo, durante su primer año, contribuye a que su cerebro se desarrolle óptimamente y se generen nuevas conexiones neuronales que le permitan desarrollarse y crecer sano.
En caso de que tengas porblemas co tu pequeño te recomendamos acudir a la consulta de Patricia Perez como psicóloga infantil podrá ayudarte.